Hace unos días recibí un mensaje bastante amenazador, en el que se me exhortaba a quitar unas determinadas fotos y comentarios bajo amenaza de repercusiones legales. Decidí como primera medida provisional eliminar la página que había originado en una persona un descontento tal como para amenazarme seriamente con los tribunales; especialmente cuando el que se sentía así ultrajado era un abogado relativamente conocido y además pretendía ser un familiar mío. Ya se sabe que desafortunadamente a gran parte de la familia uno no puede elegirla.

La página ha sido entonces eliminada, desterrada al mundo de lo no existente, pero a raiz de este suceso he decidido reflexionar un poco sobre el tema. Ello me lleva directamente a hablar sobre la censura, sobre la capacidad de comunicar de una fotografía y por supuesto seguir a vueltas con temas como el parecido o la semejanza que se le supone a una fotografía con aquello que está representando.

De estas cosas empiezo a tratar en esta página.




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